Deslocalizar al doctor y al cirujano es una tendencia que está rompiendo moldes en la industria médica. Tanto, que muchos seguros de Medio Oriente y Estados Unidos están dando ya la posibilidad de incluir en sus pólizas un hospital situado a miles de kilómetros del lugar donde se firma. El líder mundial de turismo médico está en la ruidosa y contaminada capital de Tailandia.
La entrada del hospital Bumrungrad, que recibe cada año 430.000 pacientes de 190 países diferentes, parece cualquier cosa excepto el acceso a un hospital. En el hall se escuchan tantos idiomas diferentes como en una sede de Naciones Unidas. La suntuosa decoración y la amabilidad del personal recuerdan, sin embargo, a un hotel de cinco estrellas. Este lugar recibe a 1,2 millones de pacientes cada año, factura más de 220 millones de dólares, y cuenta con 3.000 empleados, un helipuerto y el único doctor que sólo trata dolencias relacionadas con el golf que existe en el mundo.
Los pacientes de Bumrungrad se alojan en habitaciones comparables a las de un hotel de cinco estrellas, algunas de las cuales cuentan con un pequeño salón, cocina y una cama para el acompañante. En lugar de los típicos menús de hospital, en Bumrungrad es posible escoger entre cientos de platos en una interminable carta donde están representadas casi todas las cocinas del mundo.
El personal atiende a en inglés o en el idioma materno del paciente, que cuenta con la ayuda de 60 intérpretes capaces de traducir a 10 lenguas diferentes, incluido el español. “El 40 por ciento de las enfermeras hablan inglés. Se incentiva la habilidad con un extra en el salario y hay programas y oportunidades para que estudien y aprendan más” asegura Mays.
La fórmula del turismo médico mueve más de 500 millones de dólares anuales en Asia, una industria que crece a un ritmo del 20% ó 30% y que podría aumentar todavía más rápido si los seguros médicos se deciden a ofertar sus servicios.
El turismo médico en destinos exóticos es también una meta apetecible para las operaciones de cirugía estética, los chequeos médicos completos y las pequeñas operaciones de bajo riesgo. “Muchas personas quieren hacer pequeñas hospitalizaciones y que eso no interfiera con sus vacaciones, por eso eligen quedarse aquí. El tiempo que no pasan en el hospital lo dedican a hacer turismo con su pareja o su familia”, asegura un paciente.
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